
Semáforo en el Barrio de Salamanca. Me fijo en la ropa de una señora que pasea a un perro y una niña. Falda larga azul oscura, camisa blanca abotonada, zapatos bajos, tez blanquecina y canas incipientes. Edad indeterminada entre los cincuenta y los sesenta. Me recuerda a las seglares que nos daban clases de religión en el colegio... hasta ahí todo normal. Mi sorpresa viene cuando mira fijamente a su chucho y le señala la figurita roja del peatón en posición de espera.
- Quieto Camino. Sentado hasta que el señor se ponga en verde.
- Joder, pienso, hay que tener valor para llamar a tu perro como la obra capital del fundador del Opus Dei.
- Ves Camino, ahora sí. Vamos Camino.
- Me quedo pensativo un segundo mirando al muñequito verde. Selecciono una canción en el ipod y comienzo a correr en dirección al Retiro. Esquivo a la pseudo monja, a la niña, al santo animal y acelero el paso...