4/2/08

Los crímenes de Oxford


Auspiciado por las eminentes protuberancias pectorales de la Watling fui al cine a ver una película española, aunque no lo parecía, con los Moros. Últimamente estoy convirtiéndome en una pseudoprótesis de los Moros y me da miedo que, faltos de descendencia como se hallan - exceptuando a Niles - encuentren en mí la figura de un hijo al que disciplinar y adoctrinar. Si es así, jodido lo llevo.

Aparte de las susodichas protuberancias, que se ven y mucho - lo cual justifica el precio de la entrada - poco más. El castillo de naipes que De la Iglesia armó se resquebraja al primer ronquido y nos pasamos la mitad de la película esperando los títulos de crédito porque, ya que habíamos pagado, tampoco era plan de salirse antes, que afuera llovía y en el cine se estaba calentito.

La secuencia de la pasta no es para tanto, incluso da un poco de grima, hasta para un tipo como yo. El final no es para tanto, incluso da un poco de lástima, hasta para un tipo como yo.

Como dijo uno de los Moros al salir del cine: "Típica peli para la siesta del domingo".

PD - Acojonante el Pajares en el Hormiguero, el universo se refleja en sus pupilas y sobra espacio.

PD2 - También maldigo a Jorde Drexler.





4 comentarios:

jaimegti16v dijo...

yo creo que ya sólo por leonor watling (sin cantar eso sí) merece la pena pagar la entrada

naranjito dijo...

verdad dices, Sancho.

El Agente Naranja dijo...

YO PREFIERO AL "BICHO QUE SE COMIÓ A NATALIA VERBEKE"... Por polemizar un poco.

Flánagan dijo...

Nadie me ha hablado bien de la peli, pero sí, de los cántaros de miel de Leonor.